Tuesday, March 17, 2009

El Erizo, Cap. 4 "Cielo Violeta", Parte I

La alarma de mi despertador sonó puntual e infalible esté día, yo me desperté sobresaltada, pues los acontecimientos de la semana reciente me habían caído como un balde de agua fría en cuanto mi consciencia regresó de su letargo, lo que tenía esa mañana era una rara mezcla entre stress y emoción, empecé a analizar las posibilidades del día de hoy antes de abandonar la cama por completo, nada, no podía concentrarme ya empezaba a frustrarme el sentirme adormilada o algo así, no podría decir que era.
Me levante para ver a la nueva Mariana frente a frente y poderle desear los buenos días, me dirigí al espejo del baño porque es mi favorito pues a mi parecer es el que refleja mucho mejor los detalles, pero hoy, ¡Donde esta mi peinado!, regresaron los malditos pelos de escobeta, no puede ser, si fuera de las chicas que suelen gritar hubiera soltado un alarido de ultratumba, me quedo con el grito ahogado, la desesperación me llevo a tratar de peinarlo y mojarlo, con un resultado mediocre, bueno al menos no se ve tan mal mojado, me bañe y lo recogí como pude, puede ser bonito el corte pero para nada era practico, lo que me parecía ahora una mala idea, aunque no entraba en la lista de las peores ideas, se quedaba fuera, aunque poco le faltaba para entrar, no entro solo porque Viridiana había quedado de hacer retoques, y ahora creo entender a que se refería con eso, sin embargo no la iba a poder ver hasta más tarde el día de hoy, y la verdad no tengo idea de que hace cuando no nos vemos, así que tendré que preguntarle en cuanto la vea, porque eso era del tipo de cosas con las que suelo obsesionarme como una loca.
Después del desayuno maneje con el tiempo justo para llegar, por lo que no hubo necesidad de correr como el día de ayer, aun así no bastó para encontrar un buen lugar de estacionamiento, me bajé cuidando que no había dejado nada de importancia dentro de mi vehículo, ya estaba apretando el botón que cerraba todos los seguros de mi coche cuando una voz me llamó.
-Hola, Mariana- Saludo con calidez alguien desde detrás de mí.
Me voltee para descubrir que era Gritos el que me hablaba -Ah, hola- dije dibujando una sonrisa a uno de mis más recientes amigos, que se había estacionado justo al lado de mi coche –No sabía que tu manejabas, ¿desde cuándo?-
-Ah, pues no suelo traer el auto seguido, pues suelo venir con Guille o yo lo traigo, hoy es viernes y tengo otros planes, solo en esas condiciones no estamos juntos-
Se hizo un silencio, que Gritos no tardo en rellenar
-Bueno creo que a ti tampoco te avisaron-
-¿Avisarme qué?- Repuse, porque sonaba bastante serio y eso me preocupaba
-Que el profesor va a llegar tarde hoy, me acaban de informar Guille y Chayo que están aún en casa-
-¡Oh genial!- no sabía si molestarme o sentirme contenta por la noticia, tener menos clases es siempre una buena noticia, pero estar ya en el colegio lista y que no lo supieras era una cosa totalmente distinta, seguía cavilando cuando el Gritos me interrumpió –Bueno, pues yo creo que nos vemos luego-
-No espera, puedo acompañarte, es que sucede que no quiero ir a casa- la verdad me daba pereza regresar a casa, y aun había muchos misterios con este muchacho que quería resolver, pues a diferencia de los otros dos muchachos él parecía todo lo contrario a sus amigos.
-Bueno, pues si tú quieres- agregó, siendo un poco seco en la respuesta
-¿Por qué te dicen Gritos?- pregunte pues me parecía la pregunta más obvia
-Ah eso, pues…- Se tomó mucho tiempo para formular su respuesta – en realidad ya no recuerdo bien porque, el apodo lo tengo desde la primaria, supongo que era por que cuando jugábamos solía gritar mucho, pero a decir verdad no recuerdo con exactitud el motivo.
No me pareció una respuesta del todo convincente a lo mejor no se quiere acordar pues no le agrada, - ¿Entonces prefieres que te llame Gerardo en lugar de Gritos?-
Se me quedo viendo y dijo – Pues la verdad me da igual, Gritos está bien ya todos me dicen así, y creo que nadie conoce a Gerardo, pero como tú desees no me molesta-
A mí no me parecía así, pero en algo tenía razón iba a sonar raro si de repente empezara a llamarle por su nombre de pila si siempre le han llamado el gritos, así que continúe con el interrogatorio -¿El día del examen a donde fuiste después de que terminó? Porque ya no supe nada de ti-
-Es que fui, a hacer unos trámites y como me sobró el tiempo me aprovecho y hago otras cosas como ir a la tienda y así, ya se me había pasado el tiempo y me encontré con unos amigos y pues después ya pude regresar-
Parece que Guille tenía razón, este muchacho tenía una explicación bastante razonable, ahora pensaba que quedarme con él para distraerme no era del todo una buena idea, es que es tan reservado, que me da la impresión de que no le interesa mucho, la verdad es que me parecía de lo más extraño, una vez más interrumpió mis cavilaciones
-Me gusta tu cabello, te lo pintaste ¿no?-
-Ah, en serio, ¿crees que se ve bien?- mi lado vanidoso salió a flote
-Pues a mí me gusta, a pesar de que esta recogido, te va bien-
-Ay es que ayer fui con una amiga al mall que está aquí cerca e hicimos mil cosas, y fue genial, hoy voy a salir de nuevo con ella no sé a dónde, se ha portado bastante misteriosa-
-Parece que te llevas bastante bien con ella, ¿de dónde la conoces?-
-Pues es mi vecina en el departamento, pero no la había conocido hasta hace poco, y ya somos buenas amigas, no creo que pudiera encontrar a una amiga mejor- ¿O sí?
-Bueno si tú lo dices-
Otro silencio, necesito mantener mi mente ocupada antes de que empiece a estresarme de nuevo, y Gritos parecía hacerme olvidar por momentos tanto estrés, aunque me parecía que me tenía más paciencia de lo habitual, pues hasta donde yo lo conocía no era de los que gustaba de hablar mucho -¿Y ya hiciste algo del proyecto?
-Pues ya inicie algo, pero es bastante la información que hay que buscar y tú que tal-
-Aun no tengo nada- suspire -Empezare a hacer algo el fin de semana- agregué mis planes del fin de semana
-¿Cómo te fue en el examen?- me preguntó
-Prefiero no hablar de ello, pero a ti te fue bastante bien no, a mi me parece que eres muy inteligente para esas cosas- dije con toda sinceridad.
-Crees, a mi no me parece- sonó muy defensivo.
Ahora si ya que no entiendo nada, ya tres silencios incómodos en una misma conversación, y por cuarta vez me interrumpió – Parece que va a llover-
Continuara